El pensamiento lateral es una forma de pensamiento creativo que busca nuevas soluciones mediante cambios deliberados de perspectiva. En lugar de seguir únicamente el camino más evidente, intenta cuestionar supuestos, reformular el problema y explorar conexiones o alternativas que inicialmente podrían pasar desapercibidas.
El término fue popularizado por Edward de Bono y se utiliza especialmente en creatividad y resolución de problemas. Pensar lateralmente no significa abandonar la lógica: consiste en utilizar estrategias que permitan generar nuevas posibilidades antes de evaluarlas.
El pensamiento lateral es una de las distintas formas de pensamiento que puedes consultar en nuestra guía sobre tipos de pensamiento.

¿Qué es el pensamiento lateral?
El pensamiento lateral consiste en buscar deliberadamente maneras diferentes de abordar una situación o problema.
Cuando una forma habitual de pensar conduce siempre a las mismas respuestas, el pensamiento lateral intenta modificar el punto de partida: puede cuestionar una regla que parecía evidente, cambiar la pregunta, introducir una asociación inesperada o examinar el problema desde otra perspectiva.
El objetivo no es producir ideas extrañas por sí mismas, sino aumentar el número de posibilidades disponibles para descubrir soluciones que un enfoque rutinario podría no revelar.
¿Quién creó el concepto de pensamiento lateral?
El concepto de lateral thinking fue desarrollado y difundido por el médico, psicólogo y autor Edward de Bono durante la década de 1960.
De Bono contrapuso el pensamiento lateral al que denominaba pensamiento vertical. El pensamiento vertical avanza de manera secuencial utilizando criterios lógicos para desarrollar una línea de razonamiento; el lateral intenta cambiar la manera en que está estructurado el problema para abrir nuevas posibilidades.
Esta distinción pertenece principalmente al marco desarrollado por De Bono. No constituye una división universal de todos los procesos cognitivos utilizada por la psicología científica.
Características del pensamiento lateral
Entre las características habitualmente asociadas con este enfoque se encuentran:
- cuestionar supuestos: examinar reglas o condiciones que se estaban aceptando automáticamente;
- cambiar de perspectiva: observar el problema desde otro punto de vista;
- generar alternativas: evitar detenerse inmediatamente en la primera solución posible;
- reformular problemas: modificar la pregunta para descubrir aspectos que no eran visibles en su formulación inicial;
- utilizar asociaciones inesperadas: conectar ideas que aparentemente no guardaban relación;
- posponer temporalmente la evaluación: permitir que aparezcan propuestas antes de descartarlas;
- romper patrones habituales: buscar caminos diferentes cuando los conocidos no producen resultados satisfactorios.
Pensamiento lateral y pensamiento vertical
De Bono utilizó la expresión pensamiento vertical para describir un razonamiento que avanza paso a paso dentro de una estructura determinada.
Por ejemplo, si una persona intenta resolver un problema matemático aplicando correctamente una secuencia conocida de operaciones, está trabajando principalmente dentro de una estructura ya definida.
El pensamiento lateral, en cambio, preguntaría si el problema puede plantearse de otra manera, si existe una condición que estamos suponiendo sin necesidad o si una solución procedente de otro ámbito puede adaptarse a la situación.
No son necesariamente procesos rivales. Una idea obtenida lateralmente puede necesitar después pensamiento lógico, análisis y comprobación para determinar si realmente funciona.
Pensamiento lateral y pensamiento creativo
El pensamiento lateral está estrechamente relacionado con el pensamiento creativo, pero los términos no son completamente equivalentes.
El pensamiento creativo es un concepto más amplio que incluye procesos de generación, combinación, evaluación y desarrollo de ideas originales y adecuadas.
El pensamiento lateral puede entenderse como un enfoque concreto para favorecer la generación de alternativas, especialmente mediante cambios de perspectiva, cuestionamiento de supuestos y ruptura de patrones habituales.
Pensamiento lateral y pensamiento divergente
Los conceptos también se relacionan con el pensamiento divergente y convergente, aunque conviene distinguir especialmente el pensamiento lateral del componente divergente.
El pensamiento divergente suele estudiarse como la capacidad de producir múltiples respuestas o posibilidades ante un problema abierto. El pensamiento lateral, en cambio, procede del marco desarrollado por De Bono y pone especial énfasis en cambiar los patrones desde los que se está abordando el problema.
En la práctica existe un solapamiento considerable y algunas fuentes utilizan ambos conceptos de manera próxima, pero no son necesariamente términos idénticos.
Pensamiento lateral y pensamiento crítico
El pensamiento crítico ayuda a analizar argumentos, evaluar evidencias y determinar si una conclusión está bien fundamentada.
El pensamiento lateral puede desempeñar una función diferente: ampliar primero las alternativas disponibles.
En una resolución de problemas eficaz ambos pueden complementarse. El pensamiento lateral puede generar una posibilidad inesperada y el pensamiento crítico puede examinar posteriormente si esa posibilidad es viable, coherente y respaldada por evidencia.
Técnicas de pensamiento lateral
De Bono propuso diferentes técnicas destinadas a interrumpir patrones habituales de pensamiento. Entre las más conocidas pueden destacarse las siguientes.
1. Generar alternativas
En lugar de detenerse cuando aparece una solución aceptable, se buscan deliberadamente otras posibilidades.
El objetivo no es asumir que la primera solución es incorrecta, sino evitar que su aparición cierre prematuramente la exploración.
2. Cuestionar los supuestos
Muchos problemas contienen condiciones que damos por necesarias aunque nadie las haya establecido explícitamente.
Preguntas como “¿por qué tiene que hacerse de esta manera?” o “¿qué ocurriría si esta condición no existiera?” pueden revelar alternativas.
3. Invertir el problema
Consiste en examinar temporalmente la situación desde una dirección contraria a la habitual.
Por ejemplo, en vez de preguntar “¿cómo podemos conseguir que más personas utilicen este servicio?”, podríamos preguntar “¿qué haríamos para conseguir que nadie quisiera utilizarlo?”. Las respuestas pueden revelar obstáculos que después puedan eliminarse.
4. Utilizar analogías
Una analogía permite trasladar temporalmente el problema a otro contexto.
Preguntarse cómo resuelve la naturaleza, otra profesión o una tecnología diferente un problema semejante puede provocar conexiones que no aparecían dentro del marco original.
5. Introducir un estímulo aleatorio
Se incorpora deliberadamente una palabra, objeto o concepto no relacionado con el problema y se intenta establecer alguna conexión útil.
La finalidad no es que la asociación aleatoria proporcione directamente la solución, sino obligar al pensamiento a abandonar temporalmente su recorrido habitual.
Ejemplo sencillo de pensamiento lateral
Imaginemos una empresa que recibe demasiadas consultas telefónicas y quiere reducir el tiempo de espera de sus clientes.
La respuesta más inmediata podría ser contratar más operadores o pedirles que atiendan las llamadas con mayor rapidez.
Un enfoque lateral comenzaría cuestionando la formulación del problema: ¿es realmente necesario que esas consultas lleguen por teléfono?
Al cambiar la pregunta pueden aparecer otras posibilidades: mejorar la información disponible en la web, enviar automáticamente respuestas a consultas frecuentes, permitir que el cliente solicite una devolución de llamada o rediseñar un proceso que está originando las consultas.
La solución ya no consiste únicamente en hacer más rápido el sistema existente, sino en modificar la estructura del problema.
Otro ejemplo: buscar una ruta diferente
La imagen de esta página representa de forma sencilla la idea del pensamiento lateral.
Varias flechas avanzan directamente hacia un obstáculo. Si el único objetivo fuera seguir hacia adelante por el mismo camino, el problema parecería consistir en atravesar o eliminar la barrera.
La flecha azul cambia la premisa: no es obligatorio atravesar el obstáculo. Puede rodearlo.
Esta metáfora resume uno de los principios del pensamiento lateral: en ocasiones la solución aparece cuando dejamos de intentar mejorar el mismo camino y buscamos otro.
Cómo practicar el pensamiento lateral
Algunas preguntas sencillas pueden utilizarse para practicar este tipo de razonamiento:
- ¿Qué estoy dando por supuesto?
- ¿Existe alguna regla que en realidad nadie haya establecido?
- ¿Cómo plantearía este problema una persona de otro ámbito?
- ¿Qué pasaría si hiciera exactamente lo contrario?
- ¿Puedo resolver una parte diferente del problema?
- ¿Qué otras cinco soluciones puedo generar antes de elegir?
- ¿Puede una limitación convertirse en parte de la solución?
- ¿Estoy intentando mejorar un sistema que quizá debería replantearse?
Estas preguntas no garantizan una respuesta creativa, pero pueden ayudar a interrumpir el pensamiento automático y ampliar las alternativas consideradas.
¿Se puede aprender el pensamiento lateral?
De Bono defendía que el pensamiento lateral podía practicarse deliberadamente y desarrolló ejercicios y técnicas específicas para ello.
En un sentido más amplio, la investigación sobre creatividad indica que determinados procesos de generación de ideas y resolución creativa de problemas pueden entrenarse.
Sin embargo, esto no significa que exista una única técnica capaz de convertir automáticamente a una persona en más creativa en cualquier situación. El conocimiento del tema, la experiencia, la motivación y el contexto también influyen.
¿Está científicamente demostrado el pensamiento lateral?
Conviene distinguir entre la utilidad general de buscar alternativas y cambiar de perspectiva y la validación científica de un método concreto.
El pensamiento lateral de De Bono ha tenido una gran difusión en educación, creatividad, diseño y organizaciones. Sin embargo, las técnicas específicas asociadas a su propuesta han recibido una evaluación empírica mucho menor de la que podría sugerir su popularidad.
Por ello, es preferible presentar el pensamiento lateral como un enfoque práctico para estimular nuevas perspectivas, y no como una teoría psicológica universal o una capacidad independiente demostrada mediante una única medida científica.
¿Cuándo puede ser útil?
El pensamiento lateral puede resultar especialmente útil cuando:
- las soluciones habituales no funcionan;
- un equipo repite siempre las mismas propuestas;
- existe más de una respuesta posible;
- es necesario diseñar un producto, servicio o proceso nuevo;
- un problema parece bloqueado por una restricción;
- se intenta encontrar una forma diferente de comunicar, enseñar o explicar algo.
En cambio, cuando existe un procedimiento bien establecido y la precisión es prioritaria —por ejemplo, al realizar determinados cálculos o seguir un protocolo de seguridad—, introducir alternativas innecesarias puede no aportar ninguna ventaja.
Pensamiento lateral en educación y trabajo
En educación puede utilizarse para estimular la formulación de hipótesis, la búsqueda de diferentes soluciones y la reformulación de problemas.
En organizaciones puede emplearse durante procesos de ideación, diseño, innovación o mejora de procedimientos.
En ambos contextos es importante combinar la generación de propuestas con una fase posterior de evaluación. Una idea inesperada no se convierte automáticamente en una buena solución: debe comprobarse su viabilidad, consecuencias y adecuación al objetivo.
Errores frecuentes al entender el pensamiento lateral
- “Pensar lateralmente significa ignorar la lógica”. No. La lógica puede utilizarse después para analizar y desarrollar las alternativas generadas.
- “Cualquier idea rara es pensamiento lateral”. La finalidad es descubrir posibilidades útiles, no producir rarezas sin relación con el problema.
- “Es lo mismo que pensamiento creativo”. Están estrechamente relacionados, pero pensamiento creativo es un concepto más amplio.
- “Es exactamente lo mismo que pensamiento divergente”. Existe solapamiento, pero proceden de tradiciones conceptuales diferentes.
- “Es uno de los tipos universales de pensamiento reconocidos por la psicología”. No existe una clasificación científica universal que establezca una lista cerrada de tipos de pensamiento.
Resumen
- El pensamiento lateral busca nuevas soluciones mediante cambios deliberados de perspectiva.
- El término fue desarrollado y popularizado por Edward de Bono.
- Entre sus estrategias se encuentran generar alternativas, cuestionar supuestos, invertir problemas, utilizar analogías y provocar asociaciones inesperadas.
- No implica abandonar la lógica; puede complementarse con pensamiento crítico y analítico.
- Está relacionado con pensamiento creativo y divergente, pero los conceptos no son idénticos.
- Puede resultar útil cuando las soluciones habituales están bloqueadas o se necesitan nuevas alternativas.
- Las técnicas de De Bono son muy conocidas, aunque su respaldo empírico específico es más limitado que su difusión práctica.
Fuentes y referencias
- American Psychological Association. APA Dictionary of Psychology: Lateral thinking.
- De Bono, E. (1970). Lateral Thinking: Creativity Step by Step.
- McKay, A. S. & Reiter-Palmon, R. (2023). Lateral thinking. En Handbook of Organizational Creativity, 2.ª ed.
- Rickards, T. (1980). Designing for creativity: A state of the art review. Design Studies, 1(5), 262–272.
