El pensamiento divergente consiste en generar múltiples ideas, respuestas o posibilidades ante una pregunta o problema abierto. En cambio, el pensamiento convergente reduce y evalúa esas alternativas para seleccionar la respuesta más adecuada según los criterios disponibles.
No son procesos opuestos que deban elegirse por separado. En muchas tareas creativas y de resolución de problemas funcionan de manera complementaria: primero se amplía el espacio de posibilidades y después se comparan, descartan, combinan o desarrollan las opciones más prometedoras.
El pensamiento divergente y convergente forman parte de las distintas formas de razonamiento que puedes consultar en nuestra guía sobre tipos de pensamiento.

¿Qué es el pensamiento divergente?
El pensamiento divergente es un proceso mediante el cual una persona intenta producir varias respuestas posibles a partir de una misma situación, pregunta o problema.
En lugar de buscar inmediatamente una única respuesta correcta, amplía la exploración. Además, puede implicar cambiar de perspectiva, combinar conocimientos, imaginar usos alternativos o proponer soluciones que inicialmente parecen poco evidentes.
Este tipo de pensamiento se utiliza especialmente en tareas abiertas, es decir, aquellas en las que pueden existir diferentes respuestas razonables.
¿Qué es el pensamiento convergente?
El pensamiento convergente consiste en reducir el conjunto de posibilidades y seleccionar una respuesta utilizando información, pensamiento lógico, restricciones o criterios de evaluación.
En una tarea muy estructurada puede conducir a una única respuesta correcta. Sin embargo, en problemas reales, donde no siempre existe una solución perfecta, puede servir para identificar la alternativa más adecuada, viable o probable entre varias opciones.
Converger no significa aceptar automáticamente la primera idea. Supone comparar alternativas y determinar cuál responde mejor al objetivo.
Origen de los conceptos
La distinción entre pensamiento divergente y convergente está estrechamente asociada al psicólogo estadounidense J. P. Guilford y a sus trabajos sobre inteligencia y creatividad durante el siglo XX.
De este modo, Guilford utilizó estos conceptos para diferenciar tareas en las que pueden producirse múltiples respuestas de aquellas en las que la información debe organizarse para llegar a una respuesta determinada.
La investigación posterior sobre creatividad ha mantenido especialmente el interés por el pensamiento divergente, aunque hoy se reconoce que generar muchas ideas no equivale por sí solo a ser creativo. Las ideas también necesitan evaluación, desarrollo y adecuación al contexto.
Diferencias entre pensamiento divergente y convergente
| Aspecto | Pensamiento divergente | Pensamiento convergente |
|---|---|---|
| Objetivo principal | Generar posibilidades | Seleccionar o desarrollar una respuesta |
| Dirección | Se abre hacia múltiples alternativas | Se concentra en una alternativa o conjunto reducido |
| Tipo de problema | Especialmente útil en problemas abiertos | Especialmente útil cuando existen criterios claros de evaluación |
| Pregunta típica | “¿Qué otras posibilidades existen?” | “¿Cuál de estas opciones funciona mejor?” |
| Procesos frecuentes | Fluidez, flexibilidad, asociaciones, reformulación | Análisis, comparación, selección, comprobación |
| Resultado | Varias ideas o respuestas | Una respuesta o un grupo reducido de opciones |
La diferencia principal no consiste en que uno sea “creativo” y el otro “no creativo”, sino en la función que cumplen dentro de una tarea. Por tanto, una solución valiosa puede necesitar ambos procesos.
Características del pensamiento divergente
En la investigación sobre creatividad suelen aparecer varias características relacionadas con la producción divergente:
- Fluidez: generar un número relativamente amplio de ideas.
- Flexibilidad: cambiar de categoría, perspectiva o estrategia.
- Originalidad: producir respuestas menos comunes o previsibles.
- Elaboración: desarrollar o enriquecer una posibilidad inicial.
- Tolerancia temporal a la ambigüedad: mantener abiertas varias opciones antes de decidir.
- Reformulación: modificar la manera en que se está planteando el problema.
Estas características describen aspectos de determinadas tareas y no deben utilizarse como etiquetas rígidas de personalidad.
Características del pensamiento convergente
El pensamiento convergente suele implicar procesos como:
- definir criterios para decidir qué alternativas son adecuadas;
- comparar opciones y reconocer sus ventajas y limitaciones;
- utilizar conocimientos y reglas relevantes para reducir posibilidades;
- detectar incompatibilidades entre una propuesta y las restricciones del problema;
- comprobar resultados antes de aceptar una respuesta;
- seleccionar y desarrollar la alternativa que mejor satisface el objetivo.
En la práctica, converger puede exigir razonamiento lógico, conocimientos específicos, pensamiento analítico y también pensamiento crítico.
Cómo trabajan juntos
Una manera sencilla de comprender la relación entre ambos procesos es imaginar un movimiento de apertura y cierre.
Primero, el pensamiento divergente abre el problema: genera alternativas, cambia perspectivas y evita decidir demasiado pronto.
Después, el pensamiento convergente reduce ese espacio: compara propuestas, aplica criterios y selecciona las opciones con mayor potencial.
El proceso no tiene por qué terminar ahí. La evaluación puede revelar que ninguna alternativa es suficientemente buena y provocar una nueva fase divergente. Por eso, en tareas complejas, ambos tipos de pensamiento pueden alternarse varias veces.
Ejemplo de pensamiento divergente y convergente
Imaginemos una escuela que quiere reducir la cantidad de residuos que produce diariamente.
Durante una fase divergente podrían aparecer propuestas muy diferentes: instalar fuentes para rellenar botellas, eliminar determinados envases, crear puntos de separación, reutilizar materiales en actividades, modificar las compras del comedor, realizar campañas educativas o medir qué residuos se producen con mayor frecuencia.
En la fase convergente se analizarían esas posibilidades según criterios concretos: coste, impacto esperado, facilidad de aplicación, seguridad, tiempo necesario y recursos disponibles.
Como resultado, podrían seleccionarse dos o tres medidas que ofrecen la mejor relación entre impacto y viabilidad. Si después los resultados fueran insuficientes, podría iniciarse otra fase de generación de alternativas.
Otro ejemplo cotidiano
Supongamos que una persona necesita llegar al trabajo mientras su medio de transporte habitual no está disponible.
Por un lado, el pensamiento divergente genera posibilidades: autobús, bicicleta, caminar una parte del recorrido, compartir vehículo, trabajar temporalmente desde otro lugar o combinar varios medios.
Por otro lado, el pensamiento convergente compara tiempo, coste, distancia, clima y disponibilidad y elige la opción que mejor encaja con la situación de ese día.
Pensamiento divergente, convergente y pensamiento creativo
El pensamiento creativo no puede reducirse únicamente al pensamiento divergente.
Generar muchas posibilidades puede favorecer la creatividad, pero una idea creativa también necesita algún grado de originalidad y adecuación. Por eso, suele ser necesario evaluar, combinar y mejorar las propuestas.
En consecuencia, el pensamiento divergente contribuye especialmente a ampliar las posibilidades, mientras que el convergente puede participar en la selección y desarrollo de aquellas que resultan más prometedoras.
Pensamiento divergente y pensamiento lateral
El pensamiento divergente está estrechamente relacionado con el pensamiento lateral, pero los conceptos proceden de marcos diferentes.
El pensamiento divergente se utiliza especialmente para describir la producción de múltiples respuestas ante tareas abiertas. Por su parte, el pensamiento lateral, desarrollado por Edward de Bono, pone un énfasis particular en romper patrones, cuestionar supuestos y cambiar deliberadamente de perspectiva.
Ambos pueden conducir a alternativas inesperadas, pero no conviene tratarlos como términos completamente idénticos.
Pensamiento convergente y pensamiento crítico
Asimismo, el pensamiento convergente y el pensamiento crítico pueden solaparse, especialmente cuando se comparan opciones o se evalúa evidencia.
Sin embargo, tampoco son sinónimos. El pensamiento crítico incluye procesos más amplios de análisis de argumentos, evaluación de fuentes, inferencia y revisión del propio razonamiento.
Una tarea convergente puede ser mucho más sencilla, como utilizar reglas conocidas para identificar una respuesta correcta entre varias opciones.
¿Cómo se mide el pensamiento divergente?
Una de las formas habituales de estudiar el pensamiento divergente consiste en utilizar tareas abiertas en las que se solicita producir varias respuestas.
Por ejemplo, puede pedirse que se propongan diferentes usos posibles para un objeto cotidiano. Después, las respuestas pueden analizarse mediante criterios como cantidad de ideas, variedad de categorías u originalidad.
Sin embargo, una prueba de pensamiento divergente no mide toda la creatividad de una persona. El rendimiento depende de la tarea, del conocimiento, de la motivación y de la forma concreta en que se puntúan las respuestas.
¿Cómo se mide el pensamiento convergente?
Las tareas convergentes suelen presentar información suficientemente estructurada para que la persona deba llegar a una respuesta correcta o seleccionar la alternativa más adecuada.
Problemas lógicos, determinadas preguntas académicas y algunas pruebas de resolución de problemas pueden exigir este tipo de razonamiento.
Al igual que ocurre con el pensamiento divergente, no existe una única prueba que represente todas las formas posibles de pensamiento convergente.
Cómo practicar el pensamiento divergente
Algunas actividades sencillas pueden favorecer la generación de alternativas:
- proponer diez usos diferentes para un objeto;
- buscar varias explicaciones posibles antes de aceptar una;
- reformular una misma pregunta de tres maneras distintas;
- imaginar soluciones desde la perspectiva de personas con necesidades diferentes;
- combinar dos ideas que normalmente no aparecen relacionadas;
- obligarse a generar varias opciones antes de seleccionar una.
Cómo practicar el pensamiento convergente
También puede practicarse la fase de selección y evaluación:
- definir previamente los criterios que debe cumplir una solución;
- comparar ventajas y desventajas de varias alternativas;
- eliminar opciones incompatibles con las restricciones del problema;
- ordenar propuestas según su viabilidad o impacto;
- comprobar si la solución elegida realmente responde a la pregunta inicial;
- justificar por qué una alternativa resulta preferible a las demás.
Pensamiento divergente y convergente en la educación
En educación, ambos procesos pueden utilizarse dentro de una misma actividad.
Una pregunta abierta puede pedir al alumnado que genere diferentes hipótesis, explicaciones o soluciones. Después, puede solicitarse que compare las propuestas utilizando conocimientos de la asignatura y seleccione aquellas que estén mejor fundamentadas.
De esta manera, la enseñanza no se limita a producir respuestas originales ni únicamente a reproducir una respuesta conocida: también ejercita la capacidad de explorar y evaluar.
Pensamiento divergente y convergente en el trabajo
En equipos de trabajo, diseño e innovación puede ser útil separar temporalmente las fases de generación y evaluación.
Si cada propuesta se descarta en el mismo instante en que aparece, el grupo puede cerrar demasiado pronto la exploración. En cambio, si nunca se aplican criterios de selección, se acumulan ideas sin convertirlas en decisiones.
Por ello, una estrategia práctica consiste en dedicar primero un periodo a producir posibilidades y después pasar a una fase explícita de comparación, prueba y selección.
Errores frecuentes al entender estos conceptos
- “El pensamiento divergente siempre es creativo”. No necesariamente. Puede producir muchas respuestas poco útiles o poco originales.
- “El pensamiento convergente destruye la creatividad”. La evaluación puede ser necesaria para convertir una posibilidad interesante en una solución viable.
- “Una persona es divergente o convergente”. Son procesos que una misma persona puede utilizar según la tarea.
- “Pensamiento divergente y lateral son exactamente lo mismo”. Se relacionan, pero proceden de marcos conceptuales diferentes.
- “Convergente significa elegir rápidamente”. Converger implica reducir alternativas utilizando criterios, no decidir sin análisis.
Resumen
- El pensamiento divergente genera múltiples ideas o posibilidades ante un problema abierto.
- El pensamiento convergente compara y reduce alternativas para seleccionar una respuesta adecuada.
- Los conceptos están estrechamente asociados con los trabajos de J. P. Guilford.
- No son procesos incompatibles: pueden alternarse varias veces durante una misma tarea.
- El pensamiento divergente es importante para la creatividad, pero no representa toda la creatividad.
- El pensamiento convergente puede aportar análisis, selección y desarrollo de las ideas.
- Una misma persona puede utilizar ambos tipos de pensamiento según el problema y el momento del proceso.
Fuentes y referencias
- American Psychological Association. APA Dictionary of Psychology: Divergent thinking.
- American Psychological Association. APA Dictionary of Psychology: Convergent thinking.
- Guilford, J. P. (1967). The Nature of Human Intelligence. McGraw-Hill.
- Runco, M. A. & Acar, S. (2012). Divergent Thinking as an Indicator of Creative Potential. Creativity Research Journal, 24(1), 66–75.
